A estas alturas se conoce la historia: el equipo de béisbol de Granma fue liquidado ayer por Ciego de Ávila en 11 capítulos (6-5) y así nuestra selección terminó en el cuarto puesto de Cuba.
Fue una actuación digna e inesperada, que contagió a miles de aficionados no solo en esta oriental provincia sino también en muchos otros territorios.
Recordemos que Granma no llegaba a este escalón desde el año 2006 y que la mejor ubicación histórica fue un tercer lugar en 1989.
El cuarto escaño también se logró en 1990, 2000 y 2003. Por eso hay mucho mérito en el trabajo de Ángel Ortega Lienz, en todo su colectivo técnico y, por supuesto, en los atletas. Sin embargo, el éxito no puede encandilarnos.
Quedó demostrado en el terreno que Ciego de Ávila no es una selección inaccesible para los Alazanes, quienes a ratos, parecieron perdonar a su oponente.
Sin dudas, estos play off dejan muchas lecciones para el futuro. Una de estas es que el equipo necesita otros líderes en juegos de presión.
Ramón Tamayo, un pelotero que no es de la selección nacional, fue la bujía inspiradora, por encima de Céspedes, de Samón y del propio Despaigne.
Alberto Soto lo fue desde el box, por encima de Ciro Silvino Licea, quien, lamentablemente, por una lesión repentina, no pudo sacar el último out con el juego a su favor 5-4 y no terminó dejando una buena imagen en sus fanáticos.
Él, integrante de un equipo Cuba a un clásico mundial y a otros eventos internacionales, tenía que ser el líder y despojarse de ese cartelito que tanto repite el público: “No gana en play off”. Si finalmente se acoge al retiro después de esta serie cargará con esa etiqueta hasta sus días finales.
Por otro lado, muchos aficionados cuestionan la defensa de Granma; pero debemos recordar que históricamente a los nuestros les ha acompañado ese mal y eso no cambia de la noche a la mañana.
Deberíamos cuestionar, en todo caso, a la ofensiva, sobre todo a llamada tanda gruesa de los Alazanes. Si bien Alfredo Despaigne terminó con buen promedio al bate, en los tres últimos choques lució estar desmotivado y sin deseos de jugar.
Mientras Céspedes y Samón siguen con muchas deudas en play off, sobre todo el primero que se tomó 15 ponches en 13 partidos y bateó, en los dos últimos choques, con 12 hombres en circulación, 000.
No obstante, ambos se mantuvieron como tercero y quinto, respectivamente en el line up, pese a vientos y mareas.
La pelota no es un dogma y en ningún libro está escrito que los turnos al bate tienen nombres inamovibles. Eso hay que aprenderlo para próximas temporadas.
Como también nos urge seguir trabajando en busca de lanzadores zurdos efectivos para traerlos a trabajar sin miedos frente a jugadores de esa mano en una situación complicada de juego.
Necesitamos continuar insistiendo en el toque de bola, que tantas veces nos salió mal durante el play off; incluso, con hombres que no son jonroneros y que deberían saber adelantar a los hombres con esa jugada.
Por lo demás, solo resta comenzar a trabajar para la 51 Serie Nacional, y no solo para la etapa clasificatoria, sino también para un posible play off.
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