Miércoles, 19 de Junio del 2013
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Religión en Cuba, respeto a nuestra historia

La religión en Cuba tiene sus propias raíces. Es una sincretización de componentes étnicos que mucho aportaron a la conformación del pensamiento religioso en el país.

Muchos dicen que a la llegada de los conquistadores se estableció el catolicismo en la isla, con las prácticas y creencias que traían aquellos “raros” hombres de la península ibérica. Sin embargo, me enorgullece decir por el bien de nuestra propia identidad, que desde mucho antes ya los indígenas nativos practicaban cultos y actos de devoción a sus dioses, idealizados en el sol, la luna. 

¿Por qué decir entonces que importamos la religión? En mi opinión lo que sucedió fue un enriquecimiento de la religiosidad ya existente. Los españoles incorporaron sus imágenes y credos, socializando su adoración en las plazas ceremoniales o bateyes.  

A ello se unieron las diferentes creencias africanas con las oleadas de negros que llegaron a la isla en sustitución de la mano de obra indígena expuesta, con los años, al etnocidio demográfico. Estos grupos trajeron consigo los orichas provenientes de diferentes regiones de África como el Congo, Nigeria, Sierra Leona, Senegal y Gambia, entre otros. 

Los negros y sus descendientes establecieron los cabildos y las cofradías, tan importantes para la subsistencia de sus creencias. Los primeros eran centros difusores de actividades religiosas festivas; los segundos devenían pequeñas iglesias cristianas donde rendían culto los pobres.

Tras la Revolución Haitiana, de 1791 a 1804, comenzaron también a llegar a nuestro país los primeros inmigrantes antillanos, en lo fundamental haitianos y jamaicanos, a los cuáles debemos un gran aporte: las sociedades de Tumba Francesa, baile aristocrático de importante significación en el ámbito músico danzario, y la religión vodú.

De no ser por los descendientes de todas estas etnias las prácticas religiosas traídas a la isla no habrían subsistido. Las condiciones de vida tan infrahumanas en tiempos de la colonia y la neocolonia, no permitían a los africanos y antillanos originales desarrollar del todo su religión, pero se legaron a generaciones siguientes y perduraron.

Por toda esa historia formada desde los indios hasta la presencia norteamericana, es que creo se debe un gran respeto a la religión cubana. Porque no fue un acto fortuito, sino un proceso de conformación que refleja nuestra esencia como etnos nación.


   

 


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